Como no veía bien lo que era, fui a por la cámara a mi bolso, cargué el flash, disparé la cámara y resulta que era una salamanquesa común que estaba tranquilamente cazando polillas
y que se quedó inmóvil un buen rato después del flash, para hacerme creer que estaba muerta y que yo, como su depredadora que era, no me la comiera, cosa que no hice porque ya había cenado (la perspicacia de las salamanquesas está limitada al mundo de las salamanquesas).
Se puede apreciar que tiene la cola reproducida, por eso se ve sin la piel escamosa en esa parte , es decir, que la perdería en un momento dado; es sabido que se desprenden de ella, que sigue moviéndose desprendida, para desviar la atención del depredador , que se debe quedar a cuadros, y, así, poder huir y que luego le crezca de nuevo.
De día, se ven más oscuras que la de mi foto.
Al día siguiente,después de contarle a nuestra hija, tan rápido por la emoción que casi me quedo sin aliento, que había fotografiado una cría recien nacida de caimán, mi hija me convenció (que le costó) de que era una salamanquesa común . Yo estaba convencida de que había fotografiado una cría de caimán recién nacida, que tiene como más glamour que una salamanquesa, y además, mi marido había dicho:
-Claro, porqué no.
Lo cual, lógicamente, me reafirmó totalmente en mi creencia.
Mientras mi hija me convencía, intenté argumentar que si no podía ser un caimán, por lo menos fuera una salamanquesa rosada, que es más rara, pero por lo visto, según ella, carece de las manchas pertinentes, o sea, que se quedó en salamanquesa común, de esas que le das una patada a una piedra y te sale una, aunque abundan más en la zona mediterránea, y son muy útiles en todas las zonas porque comen polillas. Vamos, que lo ideal es tener unas cuantas salamanquesas atadas con largas cadenas a la puerta de la casa como si fueran perros para que te salvaguarden la vivienda de las glotonas polillas.
De todas maneras, a veces, al recordarlo, me reafirmo en que era una cría de caimán de Miami recién nacida, y, en otras, creo que seguramente era una cría de caimán, pero disfrazada de salamanquesa, de salamanquesa acaimanada.
Cuando hacía las fotos, me daba miedo pensar que dónde estaría la madre de la cría de caimán, si se habría escapado de algún domicilio cercano, harta de ejercer de mascota para adolescente cariñoso, y temía que asomara por el bordillo del techo de la terraza, mosqueada porque el flash había deslumbrado a su cría.
Como se dice que ya hay caimanes abandonados en las cloacas de nuestras ciudades, parece que estemos a un paso de que nos encontremos crías de caímán en cualquier parte. Por cierto ¡qué bien quedan unos zapatos , un bolso o un abrigo de piel de cocodrilo o caimán. Aunque lo digo en teoría, no estoy hablando de “cultivar” animales para "criar" bolsos, ¡por Dios!!
